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miércoles, 12 de marzo de 2014

Una a una


Quiero compartir con vosotros una pequeña  historia que me encontré hace unos días fisgoneando en la sección de Salud y Bienestar de mi Universidad. En mi búsqueda me topé con un libro titulado “Chicken Soup for the Soul” (“Sopa de pollo para el alma” aunque también lo he visto traducido como “Chocolate caliente para el alma”) en el que los autores Jack Canfield y Mark Victor Hansen, recopilan historias y reflexiones para ‘calentar’ el alma. 



Esta que os dejo está escrita por ellos mismos y, quizás por su sencillez y su mensaje claro, me ha llegado directa al alma. 

"Un amigo nuestro iba caminando al atardecer por una playa mexicana desértica. Mientras caminaba, divisó a otro hombre a lo lejos. Al acercarse, notó que el lugareño se agachaba constantemente, recogía algo y lo arrojaba al agua. Una y otra vez lanzaba cosas al océano.

Cuando nuestro amigo se acercó más todavía, vio que el hombre recogía estrellas de mar que se habían lavado en la playa y, una a una, las iba devolviendo al agua.

Nuestro amigo se sintió confundido. Se acercó y dijo:

-Buenas noches, amigo. Me pregunto qué está haciendo.

-Devuelvo estas estrellas de mar al océano. Ve, en este momento, la marea está baja y todas éstas estrellas quedaron en la costa. Si no las echo nuevamente al mar, se mueren aquí por falta de oxígeno.

-Ya entiendo – respondió mi amigo-, pero ha de haber miles de estrellas de mar en esta playa. Es imposible agarrarlas a todas. Son demasiadas. Además, seguramente esto pasa en cientos de playas a lo largo de toda esta costa. ¿No se da cuenta de que no cambia nada?

El lugareño sonrió, se agachó, levantó otra estrella de mar para arrojarla de nuevo al mar y respondió:

-¡Para ésta sí cambió algo!"

Jack Canfield y Mark V. Hansen

PANTERA EXPECTANTE

domingo, 9 de marzo de 2014

El extraño viajero

En un pequeño pueblo, una mujer se llevó una sorpresa al ver que había llamado a su puerta un extraño viajero que le pedía algo de comer.
"Lo siento", dijo ella, "pero ahora mismo no tengo nada en casa".
"No se preocupe", dijo amablemente el extraño, "tengo una piedra de sopa en mi cartera, si usted me permitiera echarla en un puchero de agua hirviendo, haría la más exquisita sopa del mundo. Un puchero muy grande, por favor."

A la mujer le picó la curiosidad, puso el puchero al fuego y fue a contar el secreto de la piedra de sopa a todos sus vecinos. Cuando el agua rompió a hervir, todo el vecindario se había reunido allí para ver a aquel extraño y su piedra de sopa. El extraño dejó caer la piedra en el agua, luego probó una cucharada con verdadera delectación y exclamó: 

"¡Deliciosa! Lo único que necesitamos es unas cuantas patatas".
"Yo tengo unas patatas en mi cocina", gritó una mujer. Y en pocos minutos estaba de regreso con una gran fuente de patatas peladas que fueron derechas al puchero.
El extraño volvió a probar el brebaje.
"¡Excelente!", dijo, y añadió pensativamente, "Si tuviéramos un poco de carne, haríamos un cocido de lo más apetitoso...".

Un señor salió zumbando y regresó con un pedazo de carne que el extraño, tras aceptarlo cortésmente, introdujo en el puchero. Cuando volvió a probar el caldo, puso los ojos en blanco y dijo: 
"¡Ah, qué sabroso! Si tuviéramos unas cuantas verduras sería perfecto, absolutamente perfecto..."
Una pareja, con unos niños que miraban sorprendidos, salieron corriendo hasta su casa y volvieron con una cesta llena de cebollas y zanahorias. Después de introducir las verduras en el puchero, el extraño probó nuevamente el guiso y, con tono autoritario dijo: 
"La sal" 
"Aquí la tiene", le dijo la dueña de la casa.
A continuación dio otra orden: 
"Platos para todo el mundo". La gente se apresuró a ir a su casa en busca de platos. Algunos regresaron trayendo incluso pan y frutas.

domingo, 7 de julio de 2013

Te vas o te quedas

Las ideas se amontonan en mi cabeza, es un desorden terrible tendríais que verlo, giran y se retuercen sobre si mismas como una fuerte corriente de agua turbia, inescrutable y poderosa.

Parece que en la vida hay dos clases de personas, bueno mejor desechemos esta frase demasiado manida. Comencemos pues con un érase una vez, si perfecto. Érase una vez tú, que claro como no, eres una persona que hace muchas preguntas, pero la trampa de las preguntas es doble, por una lado intentan resolver tus dudas mientras que por otro empiezan un largo camino del que desconoces el destino.

Un largo camino en el que las preguntas sobre la vida van desarmando tus argumentos acerca del verdadero sentido de ti mismo, todo se va simplificando, poco a poco te liberas de lo que te sobra…




Inspiras…







Expiras…





Todo va muy rápido pero por fin tienes la mente en blanco, y de repente una fuerte corriente recorre tu espalda… Tienes que sentirte bien, de hecho te sientes  genial, muy aliviado porque has tocado lo que mucha gente tiende a llamar Dios. Yo no sabría como llamarlo, pero me reconforta su cálida presencia…

Probablemente este burdo intento de asaltar el concepto no haya salido como esperaba, pero no quería más que dejar ver que la pura meditación se esta perdiendo, no somos capaces de dejar nuestra mente vacía y como no esto no es fácil hay que entrenarlo, a nuestra mente no le gusta perder la riendas y simplemente fluir.

De lo contrario continuaremos indefinidamente envueltos en una vorágine sin aparente sentido, mas que el de mero tránsito.

LEOPARDO FRÍO

domingo, 26 de mayo de 2013

Abuelos con historia

De un chico perdido a un náufrago encontrado.

Un carpintero siempre trabaja la madera en su taller, la cuida y la mima mientras la da forma a su gusto, o simplemente se deja llevar y va formando lo que la propia madera le pide.

El taller tiene su propia luz, bastante tenue, pero el carpintero conoce bien su taller, donde están todas las herramientas, todas las mesas y sus sargentos.

Cada herramienta tiene su función, el martillo es el encargado de golpear, la punta la encargada de unir, el escoplo se ocupa de dar forma y la lima… pues que puedo decir del maravilloso trabajo de la lima, de cómo, bajo manos expertas, es capaz de tornar la más basta superficie en suave música para las yemas de tus dedos…

Pero al fin y al cabo lo que el carpintero busca es concluir una buena pieza, con su bella línea, suaves acabados, aspecto ligero y un tacto robusto…Sin embargo el verdadero valor reside en su historia, una historia es capaz de aplacar un corazón afligido, enternecer la más dura expresión e incluso posee uno de los dones más poderosos que no es otro que el de tornar algo, a primera vista, sin valor en uno de los mayores tesoros por descubrir.

Pues bien, tu eres mueble y carpintero, piedra y escultor, papel y escritor, pero tienes que encontrar la historia de tu identidad, tienes que encontrar el motivo que hará que las negativas de tu alrededor se transformen en tirones y brazos abiertos, o quizás ya la has encontrado y de paso te has encontrado a ti…

LEOPARDO FRÍO

lunes, 22 de abril de 2013

Historias de un abuelo

Rondando por mi cabeza me encontré con una idea que espero quede bien plasmada en esta historia… No os preocupéis, aún no he conseguido solucionar el hambre en el mundo, pero me queda poco.

“Henry, hay algo que me gustaría decirte, por lo que más quieras, es algo que me hubiese encantado que me hubieran dicho hace años. Has sido un consultor durante un tiempo y has tenido que lidiar con grandes cantidades de información de alto secreto. Pero estás a punto de recibir unas cuantas acreditaciones, a lo mejor quince e incluso veinte, que son aún superiores al alto secreto.

He tenido unas cuantas de esas yo mismo, y además he conocido otra gente que las acaba de recibir, y creo que tengo una idea clara de los efectos que produce recibir una de estas acreditaciones en una persona como tú, que antes ni siquiera sabía que había niveles superiores al alto secreto.