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domingo, 8 de diciembre de 2013

Trabajo duro

Querido trabajo duro:

¡No sabes cuanto te odio!

Cuando me llamaste por mi nombre. Te oí y corrí lejos de ti. Cuando supe que vendrías, me oculté de ti. Cuando influenciaste a otros para hablar conmigo, inventé excusas para huir lejos de ti. Temí al dolor, porque no sabía si saldría lastimado. Temí a fallar, así que ni si quiera lo intentaba. 

Y temí tu nombre. Porque sé lo que les has hecho a otros. ¿Quién te crees que eres? Haciéndome sentir tanto miedo solo por ser quien eres. Reflejos en el espejo. Sombras detrás de mi. Apenas doy un paso y ya estás por delante de mi. Sudor en el rostro. Lágrimas en los ojos. ¡Seguiré adelante! No he escuchado mentiras. Convertiste al pobre en rico, de la mañana a la noche. ¿Habrá alguna cosa que no puedas hacer? 

Ahora mírame.  "Me hiciste quien soy a día de hoy". Y gracias a ti, entendí que nunca debo darme por vencido, nunca perder la actitud. ¿Renunciar? Eso no esta en mi vocabulario. Cuando ellos renuncien, yo seguiré adelante. Cuando duermen, yo trabajo mas duro. Cuando dijeron que no podría, y me pisotearon, les mostré que pude. Cuando les hablé a todos de mis sueños y se rieron, me aseguré de reír yo el último. 

"Soy un cazador de sueños". Eso significa que perseguiré mis sueños, y no los de otros. "Solo yo puedo vencerme". Soy yo contra este trabajo que has puesto en mi. Esto no es perder. ¡No voy a perder! 
He llegado muy lejos. Y no me detendré ahora.

¡Oh, trabajo duro! Mi padre estaba en lo cierto acerca de ti. "Tu vales la pena". Y es la causa por la cual, ¡te amo! ¿Cómo no podré ahora? No me esconderé más de ti. Espero por ti. Y de hecho, ¿dónde estás?. Te  necesito. Porque contigo, ¡yo creo!

LOBO AFABLE

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Gatillazo

Nunca me había pasado esto, es la primera vez, lo prometo.

Llevo mas de hora y media sentado ante un paredón blanco de 15,4 pulgadas mientras escudo mi indecente ausencia de inspiración tras un teclado que, mas que teclado parece carbón de ese que te traen los reyes, de ese que mas negro no se concibe. La única tecla que sigue obstinada en funcionar es la de borrarlo todo. ¡Ale! A la mierda, salir sin guardar...

Me parece muy raro, justo esta mañana había tenido una idea excepcional, vamos, propia de lo que yo esperaba de mí. Era un escrito de esos indelebles, sin duda destinado a pasar a la historia de la literatura. Era capaz solo con leerlo de hacerte reír, al mismo tiempo que te convertía en un buen profesional y mejor persona, todo de un plumazo. Uno de esos regalos que te devuelven la fe en todo aquello que no necesita de ticket ni de un espero que vuelvas a comprar aquí.

La verdad que me acuerdo poco del texto. Recuerdo que arrancaba como arrancan las mejores cosas, así como si nada. Un par de frases estilo sujeto verbo y predicado para fidelizar a los más lentos, alguna subordinada que comenzase a subir un poco el nivel y alguna metáfora agazapada entre líneas ya para los pocos capaces de paladear tales exquisiteces.

Supongo que enseguida entraba en una lista de traumas más o menos comunes a todo el que se cree que piensa, para acabar ridiculizándolos entre tópicos reducidos a burlas, creadas por uno que escribe y en consecuencia se cree en posesión de la eterna e inmutable verdad.

El final, bueno, el final era la excelencia reencarnada en LEDs parpadeantes. Diez líneas con salto mortal, tirabuzón y marcha atrás, para finiquitar con un poderoso adjetivo que fulminaba toda opción a replica, y dejaba en tus ojos el típico silencio que antecede a la ovación más ensordecedora.

Y todo, por supuesto, aderezado con un título fuera de serie, tan extremadamente gracioso e ingenioso que ponía a salivar al más docto entre los doctos sólo con el vergel de sensaciones que provocaba en las papilas gustativas del intelecto. Lo he visto tan claro y tan perfecto que es que hasta daba cosa escribirlo. Recuerdo la sensación de pensar que lo podía echar todo por tierra solo con mirarlo. Ya me entiendes, la fragilidad de la obra de arte, los genios que me estén leyendo sabrán de lo que hablo. El resto, nada, a por uvas.

sábado, 27 de julio de 2013

El hambre puede morir

El hambre puede morir,
Si lo matamos de hambre

Me levanto cuando suena un despertador
Busco en mi armario entre mi ropa,
Me lavo mi cara, uso colonia,
Desayuno cereales y galletas,
Trabajo, estudio, vivo y muero
Llega la noche y duermo...

Ha pasado un día,
veinticuatro horas,
mil cuatrocientos cuarenta minutos
y veinticinco mil muertos.

El hambre se alimenta de nuestras vidas,
De nuestros vicios y costumbres,
Se alimenta de nuestra ignorancia y ceguera,
De la desesperanza, del conformismo.

Pocos somos los que viajamos en este tren de vida
Aunque tantas veces nos parezca que somos demasiados.
Viajamos en vagones, de primera, de segunda...
Mientras otros muchos, demasiados, alimentan las calderas.
Es un tren de alta velocidad:
más de 1000 muertos por hora
y nunca ha dejado de acelerar.
No te engañes, no llevas un tren de vida
Tu tren, nuestro tren... es de muerte.

Pero el hambre puede morir,
Si dejamos de alimentarlo.

¿Estás dispuesto a saltar del tren?
No esperes que haya ninguna parada,
No esperes que reduzca su velocidad,
Ahora o nunca...
Salta
LEÓN CONFIADO