viernes, 31 de mayo de 2013

La ciudad relativista


En la entrada de hoy, me gustaría hablar sobre algo que, he de admitir, no acabo de comprender.  Se trata del razonamiento que, a principios del siglo pasado, hizo que se tambaleasen  los cimientos de las leyes físicas que regían todo lo que ocurría en la naturaleza hasta el momento. Con su Teoría de la Relatividad, Albert Einstien generalizó las enseñanzas de Newton al aplicarlas a situaciones en las que las velocidades de los sucesos alcanzaban un valor próximo a la de la luz…y de paso, revolucionó la ciencia.

No pretendo analizar al detalle las complejas consecuencias de esta teoría, simplemente me gustaría compartir con vosotros el siguiente texto, extraído del libro "El breviario del Señor Tompkins", del físico y astrónomo ucraniano George Gamow. En él, se habla en un lenguaje fácilmente entendible de dos fenómenos concretos que aparecerían si fuésemos capaces de desplazarnos, en nuestro día a día, a velocidades tan altas que escapan a nuestro entendimiento.

"Aquella mañana, el vestíbulo del banco estaba casi vacío, de modo que el señor Tompkins, oculto tras su ventanilla, abrió el apretado manuscrito y trató de avanzar por la maraña impenetrable de fórmulas y complicadas figuras geométricas con las que el profesor intentaba explicar a sus discípulos la teoría de la relatividad. Pero sólo pudo comprender el hecho clave en torno al cual giraba la conferencia entera, a saber: que existe una velocidad máxima, la de la luz, que ningún cuerpo material puede rebasar, y que de ello se desprenden consecuencias de lo más inesperadas y extraordinarias. Se afirmaba, sin embargo, que, como la velocidad de la luz es de 300.000 kilómetros por segundo, los efectos relativistas son casi imposibles de discernir en la vida ordinaria. Pero lo más difícil de entender era la naturaleza de tan extraños efectos, y el señor Tompkins tuvo la impresión de que todo aquello contradecía el sentido común. Mientras trataba de imaginar la contracción de las varas de medir y el comportamiento anómalo de los relojes –efectos que eran de esperar a velocidades próximas a la de la luz-, su cabeza se fue inclinando pesadamente sobre el manuscrito abierto. 

martes, 28 de mayo de 2013

Soy un salvaje y no comprendo

Hoy os dejo un texto que quizás hayáis leído y me parece casi de obligada lectura, se trata de la carta que el jefe indio Seattle envió en 1855 como respuesta al en aquel entonces presidente de Estados Unidos Franklin Pierce.

"El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas. 

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.

domingo, 26 de mayo de 2013

Abuelos con historia

De un chico perdido a un náufrago encontrado.

Un carpintero siempre trabaja la madera en su taller, la cuida y la mima mientras la da forma a su gusto, o simplemente se deja llevar y va formando lo que la propia madera le pide.

El taller tiene su propia luz, bastante tenue, pero el carpintero conoce bien su taller, donde están todas las herramientas, todas las mesas y sus sargentos.

Cada herramienta tiene su función, el martillo es el encargado de golpear, la punta la encargada de unir, el escoplo se ocupa de dar forma y la lima… pues que puedo decir del maravilloso trabajo de la lima, de cómo, bajo manos expertas, es capaz de tornar la más basta superficie en suave música para las yemas de tus dedos…

Pero al fin y al cabo lo que el carpintero busca es concluir una buena pieza, con su bella línea, suaves acabados, aspecto ligero y un tacto robusto…Sin embargo el verdadero valor reside en su historia, una historia es capaz de aplacar un corazón afligido, enternecer la más dura expresión e incluso posee uno de los dones más poderosos que no es otro que el de tornar algo, a primera vista, sin valor en uno de los mayores tesoros por descubrir.

Pues bien, tu eres mueble y carpintero, piedra y escultor, papel y escritor, pero tienes que encontrar la historia de tu identidad, tienes que encontrar el motivo que hará que las negativas de tu alrededor se transformen en tirones y brazos abiertos, o quizás ya la has encontrado y de paso te has encontrado a ti…

LEOPARDO FRÍO

miércoles, 22 de mayo de 2013

Kony 2012

Hoy quiero que dediques 30 minutos a descubrir que todo es posible. Incluido un proyecto de envergadura mundial, a través del tiempo, la ilusión y usando la conexión entre personas:


Y es que hay problemas que deben ser atacados a través de otras perspectivas. Usando la creatividad y los grandes medios que tenemos ahora.

Hay problemas que hace 5 años eran casi imposibles de solucionar pero que con lo que tenemos ahora podrían solucionarse... si a alguien se le ocurre cómo y se dedica realmente a ello.

Como decían en cadena de favores: "Piensa en una idea que pueda cambiar el mundo y llévala a cabo".

¿Aceptas el reto?

LEÓN CONFIADO

domingo, 19 de mayo de 2013

Consejos de mi vida

Me parece curioso que la mayoría de las cosas importantes en la vida las tenemos que aprender por nosotros mismos. Pero lo cierto es que hay algunos sencillos consejos que si los conocieras, te ahorrarían mucho tiempo, dinero y dolor de cabeza.

Aquí os dejo con algunos de ellos que creo que todos deberían conocer:

- No trates de ser un ”adulto”: ¡Diviértete! Canta, ten peleas de almohadas, lucha en el barro, a cualquier edad.
- No dejes de aprender: Si sólo pasas por la vida, vas a perder. Siempre estira tu intelecto.
- No siempre trates de ser original: Simplemente cuenta la historia que necesita ser contada o pinta el lienzo que debe ser pintado. “Just do it”.
- Centrarte en la justicia de las cosas te conducirá al estancamiento.
- Si no estás fallando, estás haciendo algo mal. (Cometer errores no es malo).
- No intentes razonar con personas irracionales. No tiene sentido.
- No te estreses sobre mantener al día demasiadas cosas.
- Haz algo que no sea por dinero.
- No pienses solo en el dinero porque habrá cosas que no puedas comprar.
- La clave de la felicidad es construir cosas, no recibir cosas.
- El verdadero amor y un buen matrimonio implican muchas peleas, no serenidad.
- El tiempo pasa mucho más rápido de lo que crees. Este efecto se acelera con la edad.
- La riqueza es relativamente poco importante.
- Hay cosas que no se pueden aprender, sino que sólo pueden ser experimentadas.
- Adivina quién eres, acepta a esa persona y después sé esa persona. No esperes el permiso. Date el visto bueno.
- No culpes a los demás de tus desgracias.
- No te mientas a tí mismo.
- Perdona tanto como sea posible. Tener rencores no te hace llegar a nada.
- Sé humilde.
- Tú y sólo tú controlas tu propia felicidad.
- No tienes que comer todo lo que hay en tu plato.
- No tienes que contestar el teléfono que está sonando.
- Siempre toma acción sobre las cosas. La gente lamenta la falta de acción más que una acción tomada.

LOBO AFABLE

jueves, 16 de mayo de 2013

No me hables

Siempre me ha parecido que, si hay algo que está fuera del alcance de nuestro entendimiento, eso es la comprensión de las relaciones entre las personas, y todo lo que conllevan. Su complejidad es abismal: tan pronto amamos, como odiamos, como sentimos indiferencia hacia aquellos que nos rodean.

Valoramos la amistad, y la lealtad, pero tachamos de enemigos a aquellos que no piensan como nosotros, o que nos han ofendido o traicionado en algún momento puntual. 

Ante esta situación, una de las actitudes más instintivas en cerrarse en banda y actuar de forma pasiva, cerrando cualquier vínculo con el sujeto en cuestión. En definitiva, nos dejamos guiar por nuestro orgullo y echamos a perder todo atisbo de lo que nos caracteriza como seres humanos. Y todo porque muchas veces no somos capaces de ponernos en el lugar de la otra persona y nos comportamos de una forma un tanto egoísta. 

Reflexionadlo durante unos minutos, seguro que alguna vez os habéis visto inmersos en una situación parecida a la que estoy describiendo.

La experiencia me dicta que no somos conscientes de lo importante que es saber perdonar, incluso a aquellos a los que llamamos enemigos, a los que no somos capaces de “dirigir la palabra”.

Si todos tuviésemos claro que la enemistad es algo relativo y muchas veces superficial, motivado por celos y rencores, y si mantuviéramos la cabeza fría y pensásemos antes de actuar, estoy seguro de que nos ahorraríamos bastantes disgustos.

Pero lo bueno es que siempre estamos a tiempo de enmendar nuestros errores y retomar esas relaciones perdidas; lo que puede ser una buena apuesta de cara al futuro, y es que nunca se sabe las vueltas que puede dar la vida… lo cierto es que siempre nos acaba sorprendiendo.

RATÓN COMPROMETIDO

lunes, 13 de mayo de 2013

La historia de Christian

Después de leer la entrada anterior no he podido evitar acordarme de un vídeo que vi hace mucho acerca de los lazos de cariño y amistad. No aquellos que aparecen entre los seres humanos, sino otros, que por su naturaleza, me parecen mucho más profundos y especiales. Y quizás, por ello, más imperceptibles. 

Se trata de aquellos entre diferentes especies. En este caso, entre un león y sus dueños. Les dejo el vídeo para que vean por qué, en su momento y ahora, me sigo emocionando cada vez que lo veo.


PANTERA EXPECTANTE

viernes, 10 de mayo de 2013

La fuerza de los pequeños

El ser humano esta de moda, al menos cada día me gusta más, con todo lo que esta lloviendo últimamente aún sonrío cada mañana al pensar de lo que somos capaces. Hoy no quería reflexionar, ni siquiera pensar, estoy algo cansado, simplemente me gustaría que vieseis estos cinco minutos de brillantez humana.


Espero que os acostéis con una sonrisa y un corazón más grande que ayer, porque siempre hay alguien que quiere construir algo para los demás…

LEOPARDO FRÍO

martes, 7 de mayo de 2013

Una mochila


[Entrada dedicada a una persona que está alargando indeterminadamente un fin de etapa... todos sabemos quién es]

Hay mucha gente que odia las despedidas. Tal vez porque en ellas salen emociones y afloran sentimientos que nos cuesta mostrar a los demás.

Además, en cada despedida nos fijamos sobre todo en ese componente que odiamos: estamos dejando atrás algo... cuando en realidad lo que hacemos es cerrar una etapa, completándola dentro y fuera de nosotros.

Pondré un ejemplo: Una mochila

Durante cada etapa de nuestra vida llevamos una mochila con nosotros. En nuestra mochila vamos metiendo vivencias, experiencias y recuerdos. Pero llega un momento en el que debemos partir a otro lado, hay que irse a otro lugar, hay que comenzar algo nuevo... ley de vida amigos. Pero, ¿y que hacemos con nuestra mochila?


A veces pensamos que la despedida es el momento en el que dejamos nuestra mochila atrás. Ya no entrará nada nuevo en ella; ya no sirve, la dejamos allí de donde partimos hasta que la propia mochila se convierte en recuerdo.

Para mí, la despedida es el momento en el que se cierra la mochila. La etapa ha finalizado, ya no entrará nada nuevo... sin embargo esa mochila será parte de mi equipaje en mi próxima etapa. La mochila no queda atrás, va conmigo... forma parte de lo que soy.

La despedida es precisamente ese importante momento en el que cerramos todas las cremalleras y todo queda atado, nos ajustamos las correas y se dice aquello que ya no tendrá mas momentos para ser dicho.

Salir por la puerta de atrás, irnos sin despedirnos, hace que nos llevemos nuestra mochila abierta. Muchas cosas se caerán de ella, de verdad, no merece la pena.

Cierra bien tus mochilas. Aprende a cerrar etapas y el pasado nunca será una carga.

LEÓN CONFIADO

sábado, 4 de mayo de 2013

La humildad del conocimiento

Advertencia antes de empezar: Es aconsejable leer las dos anteriores entradas a esta (¿Ciencia o pseudociencia?¿Originalidad?¿Dónde?)

Tras esta sobredosis de información en la que, de un plumazo, nos han criticado por nuestra ignorancia y nos han tachado de faltos de originalidad, es el turno de reflexionar acerca del conocimiento en si mismo.

Me gustaría empezar con una frase del padre de la filosofía que aun dos mil años mas tarde sigue teniendo la misma validez, estoy hablando de la archiconocida frase de Sócrates "solo se que no se nada". El primer paso es aceptarlo. ¿Pues que es lo que sabemos? ¿Acaso los postulados de la física son más ciertos que los demás? La física por muy rigurosa y científica que nos parezca, por mucho que parezca que su entendimiento solo esta al alcance de muy pocos esta basada totalmente en la experiencia y en suposiciones, o dicho de otra forma, como aprendemos todos las cosas, a base de ensayo y error, o probar y probar hasta que algo te sale bien. Esa materia a la que a muchos nos inspira temor es la misma que hace menos de quinientos años lanzaba dos bolas de misma masa desde lo alto de la torre de Pisa.


Con esto quiero reflejar que a veces llegamos tan alto que se nos olvidan nuestros principios y la humildad de los comienzos. La ciencia son solo suposiciones basadas en la experiencia: la química es muy parecida a la cocina, no sabes exactamente que va a pasar cuando juntas dos elementos hasta que lo haces, y quien sabe, el resultado quizás este rico; y la física, quiere fardar de ser la reina de las ciencias cuando ni siquiera tiene claro ni que es la masa ¡La masa! ¡La variable por excelencia de la ciencia madre ahora resulta que es algo que ha sorprendido a más de uno que se las daba de docto en la materia! (quien quiera saber más que consulte los recientes descubrimientos sobre el bosón de Higgs)

¿Cómo quiere ser la madre de las ciencias cuando aún sigue siendo una niña? Si queremos avanzar, ¿por qué no reconocemos ya nuestra propia ignorancia? Al final, las ideas que pueden parecer más tontas pueden ser las más ciertas, hace algo más de 500 años alguien dijo que la tierra era redonda y le llamaron loco. ¡Pero como va a ser redonda hombre!¿Los del otro lado viven cabeza abajo?

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Ciencia o pseudociencia?

En la entrada de hoy me gustaría llamaros la atención sobre la imagen de la ciencia que nos llega a través de la gran pantalla. No hay que ser un cinéfilo empedernido para alzar la voz en señal de protesta después de tragarte dos horas y media de una película mal documentada históricamente; de hecho es algo completamente normal y más que entendible.

Encontramos un ejemplo palpable en la conocida película “Gladiator”, de Ridley Scott: por citar algunos errores, en el filme asistimos al asesinato del emperador Marco Aurelio a manos de su hijo, Cómodo; cuando en realidad el primero murió a causa de una varicela, o por comer una manzana en mal estado (no se sabe con exactitud). Por otra parte, más adelante, somos testigos de cómo, para anunciar una pelea en el Coliseo, se reparten octavillas impresas en Roma… ¡mil años antes de la invención de la imprenta!